Maicao, 16 agosto de 2018. Sebastián Cueto residenciado en Albania y Alcibíades Baquero del municipio de Barrancas, son afiliados de la EPSI Anas Wayuu, aunque no se conocen, están conectados por una misma historia: vida después de la vida gracias a un trasplante de riñón.

El trasplante de órganos es un tratamiento médico por medio del cual órganos, tejidos y células enfermas son remplazados por las de un donante compatible. Estos procedimientos ofrecen excelentes resultados en la mejora de la calidad de vida de las personas y en la mayoría de los casos, la prolonga. Actualmente la EPSI Anas Wayuu cuenta con cuatro casos de trasplante de riñón, el órgano de mayor demanda en Colombia y el mundo.

Alcibíades Baquero, un barranquero de 52   años, recibió su trasplante en el hospital San Vicente de Paúl de la ciudad de Medellín, hoy puede cargar a su nieta, disfrutar de su familia y visitar a sus amistades, hace 8 años, antes del trasplante no podía realizar cosas tan sencillas, su grave condición le impedían llevar una vida normal antes de la cirugía, unido a la amenaza de morir porque sus riñones habían colapsado y a la incomodidad de estar sujeto a una máquina de hemodiálisis.

8 años después, el señor Baquero manifiesta su agradecimiento a Dios y a la EPSI Anas Wayuu, que con responsabilidad realiza una gestión en la que prima el bienestar de sus afiliados.

Aunque más reciente, es igual de impactante el testimonio de Sebastián Cueto, residente en el municipio de Albania, conductor de oficio de 65 años, el cual fue trasplantado apenas hace 9 meses en la misma institución antioqueña, con lágrimas en los ojos reconoce que con el riñón recibido pasó de la oscuridad a la luz, su recuperación ha sido exitosa, también agradece a Dios por contar con una esposa abnegada y una EPS que lo ha acompañado en este proceso que no ha sido fácil. Seis largos años de diálisis y espera hacen valioso el gozo de tener nuevamente calidad de vida y compartir plenamente el afecto de su familia.

Sebastián y Alcibíades han querido compartir su historia, olvidando sus cicatrices y los malos momentos, han centrado su relato en la luz y no en la oscuridad, recibieron con el riñón trasplantado esperanza, lo que les hace reconocer la gestión de Anas Wayuu, por su eficiencia y servicio humanizado, demostrando además que en el Sistema de Salud Colombiano no todo es malo. Ambos afirman con gran motivación que más que un trasplante de riñón, lo suyo fue un trasplante de vida.

TRASPLANTE

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